domingo, 7 de julio de 2013

Los Maestros ¿Nacen o se Hacen?


Se dice  que los mejores músicos del mundo son aquellos que nacen con la habilidad nata para tocar instrumentos. Sin importar que cuenten con poca o mucha experiencia, pareciera que sus manos son capaces de entender a la perfección los instrumentos y de esa forma tocar hermosas melodías. Si bien es cierto que “la práctica hace al maestro”, cuando una persona nace con una habilidad nata, es muy difícil que aquella persona que no nace con este “don” pueda lograr las mismas proezas que aquella persona que si lo tiene.

Lo anterior no solo es exclusivo de músicos, tenemos también a ciertos deportistas que destacan en diversas disciplinas como lo es el basquetbol, fútbol o natación. Recordar al máximo medallista olímpico de la historia Michael Phelps, nos hace ver que cuando un don se explota al máximo, las hazañas que se pueden realizar no tienen comparación.

Con los maestros pasa exactamente lo mismo. Hay maestros que nacen con la habilidad de enseñar o con el don de la enseñanza y hay otros que no nacen con ella. Los primeros, son capaces de lograr que el aprendizaje en los alumnos sea sencillo y amigable, haciendo que ellos se sientan cada vez más motivados a estudiar y a seguir adelante.  Muchas de las veces los jóvenes escogen sus carreras profesionales debido a la semilla plantada por un buen maestro de la primaria o la secundaria que supo enseñarles el valor de la educación.

Por otro lado, tenemos a aquellos maestros que en realidad no son malos, pero que simplemente no tienen el don o no cuentan con la habilidad nata de enseñar. Ello ocasiona muchas veces  problemas de aprendizaje en los alumnos, desinterés en las clases, y en casos más graves, en la deserción total de la escuela. 


Desafortunadamente para nosotros, son más los maestros que no nacen con el don de enseñar,  que aquellos que si lo tienen. En ese sentido, se deben acumular esfuerzos para que los maestros que no nacen con el don, trabajen ardua y continuamente para lograr desarrollar una habilidad similar a la observada en el don de la enseñanza.  El don de la enseñanza es algo que sencillamente no se puede medir, es algo que los exámenes nunca podrán calificar, pero sin duda  es una cualidad muy importante que se tiene que empezar a considerar. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario